El cambio de grip que ayuda a Rory McIlroy a «pegar el golpe que quiera»
Después de una semana difícil en el FedEx St. Jude Championship, Rory McIlroy volvió a trabajar intensamente en su swing. Un lob wedge y un hierro 7 con grips Flat Cat colocados a 45 grados le ayudan a mejorar la estructura del brazo derecho y recuperar el control sobre la trayectoria.

- Rory McIlroy llegó al BMW Championship después de una semana en la que tuvo que volver a buscar las sensaciones correctas en su swing.
- El lunes practicó en su casa de Florida bajo la mirada de su entrenador de swing de muchos años, Michael Bannon, y de su caddie, Harry Diamond.
- El martes y el miércoles continuó el trabajo en el campo de prácticas de Bellerive Country Club, sede del BMW Championship.
- Durante esos dos días de entrenamiento golpeó 313 bolas.
Rory McIlroy llegó al BMW Championship después de una semana en la que tuvo que volver a buscar las sensaciones correctas en su swing. El lunes practicó en su casa de Florida bajo la mirada de su entrenador de swing de muchos años, Michael Bannon, y de su caddie, Harry Diamond. El martes y el miércoles continuó el trabajo en el campo de prácticas de Bellerive Country Club, sede del BMW Championship. Durante esos dos días de entrenamiento golpeó 313 bolas.
Ni siquiera un ganador de seis majors está protegido contra los periodos de inestabilidad en el swing. La semana anterior, en el FedEx St. Jude Championship, McIlroy terminó 66.º entre 68 jugadores. El norirlandés explicó que durante los últimos meses había empezado a recuperar algunos malos hábitos en su movimiento.
«Sí, definitivamente he adquirido algunos malos hábitos en mi swing durante los últimos meses —dijo McIlroy el miércoles en su rueda de prensa previa al torneo—. Cuando juegas torneo tras torneo, el swing pasa a un segundo plano y lo único que intentas hacer es golpear los tiros, visualizar su trayectoria y actuar de forma instintiva. Pero al hacerlo puedes volver a esos malos hábitos. Y eso es lo que me ha ocurrido este año».
McIlroy contó que el lunes pasó el día en Florida trabajando con Bannon y Diamond. Después de esa sesión sintió que el proceso avanzaba en la dirección correcta, aunque sabía que necesitaría muchas repeticiones para consolidar la nueva sensación.
«Pasé el lunes en casa, en Florida, trabajando con mi entrenador, Michael, y con Harry, y definitivamente siento que vamos en la dirección correcta —explicó—. Tengo una sensación en mi swing que necesito incorporar y, para ello, simplemente tengo que golpear muchísimas bolas manteniéndola. Ya sea usando una funda bajo el brazo derecho, o con un par de palos que preparé con grips diferentes para sentir dónde deberían estar mis manos cuando el palo está a mitad de la subida. Tengo que golpear muchas bolas para que esa sensación quede integrada».
El jugador también subrayó lo difícil que resulta trasladar una sensación de entrenamiento al recorrido durante una vuelta de torneo. En el campo de prácticas se pueden dedicar tres horas a un movimiento concreto, pero en el campo no existe la posibilidad de detenerse después de cada golpe para reconstruir la mecánica.
«Eso es lo difícil —dijo McIlroy—. Es complicado trabajar así durante tres horas en el campo de prácticas y después salir al campo e intentar jugar de la misma manera. Creo que cuantas más repeticiones pueda hacer en el range, más cómoda terminará siendo la sensación cuando salga al campo».
Los primeros resultados del BMW Championship sugirieron que el trabajo había producido una mejora inmediata. En la primera vuelta del jueves, McIlroy firmó 64 golpes, seis bajo par, y compartió el liderato. El viernes entregó una tarjeta de 69, y comenzó la tercera vuelta del sábado a cinco golpes del líder, Wyndham Clark.
El detalle más llamativo de su preparación estuvo relacionado con dos palos modificados especialmente para el entrenamiento. McIlroy explicó que, en su posición ideal cuando el palo está a mitad de la subida, la mano derecha debe colocarse encima del grip. Para hacer más evidente esa sensación, montó un lob wedge y un hierro 7 con grips de putter Flat Cat colocados en un ángulo de 45 grados.
Ese montaje crea una superficie plana muy definida. Cuando el palo llega aproximadamente a la mitad de la subida, la mano derecha de McIlroy entra en contacto con esa parte plana y se sitúa encima del grip, justo donde el jugador quiere sentirla.
«Simplemente ayuda a que mi brazo derecho trabaje mejor —dijo McIlroy el viernes—. Se trata de la estructura. Después, el palo queda mejor apoyado en la parte superior de la subida. Y si estoy ahí, siento que realmente puedo pegar el golpe que quiera».
McIlroy añadió que el ejercicio no busca producir una trayectoria concreta. Su objetivo es mejorar la estructura del brazo derecho y controlar la posición de la mano mientras el palo se aleja de la bola. «Sirve sobre todo para la estructura del brazo derecho y para sentir que la mano derecha se mantiene más encima del grip durante la subida», explicó.
Por tanto, el grip plano funciona como una referencia de entrenamiento, no como una recomendación de equipamiento habitual para competir. McIlroy utilizó el lob wedge y el hierro 7 modificados para recibir una respuesta inmediata sobre la posición de su mano derecha. La funda colocada bajo el brazo derecho cumplía una función adicional, ayudándole a conservar la conexión deseada entre el brazo y el cuerpo.
El episodio del BMW Championship mostró la diferencia entre el trabajo mecánico y la competición. Después de golpear 313 bolas en el range, McIlroy llevó la nueva sensación al torneo, aunque insistió en que la consistencia exigiría más repeticiones. Sus vueltas de 64 y 69 golpes supusieron una mejora clara respecto al 66.º puesto del FedEx St. Jude Championship, aunque todavía estaba a cinco golpes de Wyndham Clark al comenzar el sábado.
El PGA Tour también publicó en YouTube un vídeo de la sesión de McIlroy en el campo de prácticas el jueves. En las imágenes se veía al jugador trabajando en Bellerive Country Club y utilizando los recursos de entrenamiento que había descrito en sus ruedas de prensa. Para McIlroy, el proceso mostró cómo una referencia visual sencilla —una superficie plana del grip bajo la mano derecha— puede ayudar a recuperar el control del swing y la libertad para elegir la trayectoria del golpe.
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