Por qué «frena las caderas» no explica todo el swing
Una explicación frecuente de la velocidad del swing sostiene que la pelvis se desacelera, después lo hace el tronco y esa frenada transmite velocidad a los brazos y al palo. Puede servir para describir lo que parece ocurrir, pero no demuestra por sí sola qué origina la aceleración de la cabeza del palo.
En el episodio 087 de The Spin Axis, publicado el 3 de noviembre de 2026, los entrenadores Erik J. Barzeski, Jayson Nickol y Tyson Deskins analizan esa diferencia. Cuestionan que un golfista deba detener deliberadamente un segmento corporal para acelerar el siguiente. No niegan la importancia de la secuencia del swing: advierten contra convertir una observación del movimiento en una orden universal. Este es un análisis independiente de su conversación pública, no una entrevista realizada por GOLFTWITT.
Desaceleración observada no es causa demostrada
La pelvis o el tórax de un jugador experto pueden disminuir su velocidad de rotación en un momento del downswing. Sin embargo, ver esa desaceleración no prueba que intentar frenar la pelvis produzca más velocidad de cabeza del palo. Los músculos crean fuerzas y momentos entre segmentos; además, los pies interactúan con el suelo. El conjunto formado por jugador y palo no es un sistema aislado que solo transfiera momento angular de una parte a otra.
Los presentadores subrayan otra distinción: lo que el jugador siente puede diferir de lo que muestra una medición. Sentir que las caderas «se paran» no implica que realmente estén inmóviles ni que deban estarlo.
Cuándo se aplica la fuerza importa
El debate del programa concede especial relevancia a la secuencia temporal del apoyo. Incluye el recentering, es decir, el regreso de la distribución de presión hacia el centro durante la parte final del backswing, y la posterior interacción con el pie adelantado. Según los entrenadores, algunos aficionados ejercen la fuerza demasiado tarde; tratar de bloquear el cuerpo podría no resolverlo.
La fuerza de reacción del suelo es la fuerza que el suelo ejerce sobre el jugador como respuesta al contacto. No es exactamente lo mismo que «trasladar el peso»: la posición del centro de presiones y el movimiento del centro de masas son magnitudes distintas. En un diestro, el pie adelantado suele ser el izquierdo; en un zurdo, el derecho.
Un estudio académico realizado con 63 golfistas masculinos de alto nivel encontró asociaciones estadísticas entre determinadas fuerzas y momentos de interacción con el suelo y la velocidad máxima de la cabeza del palo, utilizando driver, hierro 5 y pitching wedge. No es una prueba de que un único gesto mejore necesariamente a todos los jugadores.
Una comprobación sencilla en el campo de prácticas
Lo que sigue es una propuesta editorial de GOLFTWITT, no un ejercicio atribuido literalmente a los presentadores.
Realiza varias repeticiones lentas sin bola y termina en equilibrio, sin bloquear bruscamente las rodillas ni las caderas. A continuación, golpea seis bolas con un hierro a ritmo cómodo. Anota la calidad del impacto, la dirección inicial y la estabilidad de la posición final. Repite otras seis bolas prestando atención a una transición fluida y al apoyo oportuno en el pie adelantado, sin perseguir más velocidad.
Compara sobre todo la regularidad del contacto y el equilibrio, no solo el golpe más largo. El viento, la posición de la bola, el cansancio y la variabilidad natural pueden influir en los resultados. Detén el ejercicio si produce molestias.
La conclusión útil
No se trata de afirmar que el tronco o la pelvis nunca desaceleren. La advertencia es más precisa: observar una desaceleración no significa que frenarla voluntariamente sea una buena instrucción para todos. La secuencia del swing, la acción muscular y la interacción con el suelo deben evaluarse en conjunto, idealmente con un profesional cualificado.
Fuentes: The Spin Axis, episodio 087, 3 de noviembre de 2026; Han y colaboradores, Sports Biomechanics (2019).




