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La salida de Jon Rahm de LIV recuerda que la avaricia no es buena

Michael Bamberger analiza la salida de Jon Rahm de LIV Golf, el precio de la «riqueza generacional» y por qué el golf profesional debe seguir siendo una meritocracia.

Michael Bamberger·9 Oct 2026·4 min
La salida de Jon Rahm de LIV recuerda que la avaricia no es buena
Image from: golf.com
Key points
  • Michael Bamberger, columnista de GOLF.com, analiza la salida de Jon Rahm de LIV Golf y sostiene que la avaricia no beneficia al golf profesional.
  • La columna parte de las memorias del actor, golfista, productor y escritor Michael Douglas, «One Helluva Ride».
  • Douglas, que juega al golf con su esposa Catherine Zeta-Jones, se hizo famoso interpretando a Gordon Gekko en «Wall Street» y pronunciando la frase «La avaricia es buena».
  • El autor relaciona esa idea con Jon Rahm, el golfista español que vive en las afueras de Phoenix.

Michael Bamberger, columnista de GOLF.com, analiza la salida de Jon Rahm de LIV Golf y sostiene que la avaricia no beneficia al golf profesional.

La columna parte de las memorias del actor, golfista, productor y escritor Michael Douglas, «One Helluva Ride». Douglas, que juega al golf con su esposa Catherine Zeta-Jones, se hizo famoso interpretando a Gordon Gekko en «Wall Street» y pronunciando la frase «La avaricia es buena».

Bamberger discrepa. En su opinión, la avaricia resulta destructiva tanto al tomar decisiones en el campo como en las finanzas personales, las carreras profesionales y las aspiraciones sociales.

El autor relaciona esa idea con Jon Rahm, el golfista español que vive en las afueras de Phoenix. Rahm estuvo asociado durante años con la frase «Mi lealtad está con el PGA Tour», pero después se marchó a LIV Golf. Bamberger calcula que la oferta de LIV Golf y sus patrocinadores saudíes pudo ser de 300 o 400 millones de dólares, o de una cantidad comparable.

Bamberger resume dos reacciones habituales ante el cambio. Una sostiene que Rahm tenía que marcharse por ese dinero, porque se trataba de «riqueza generacional» o «dinástica». La otra expresa rechazo y plantea la pregunta: «¿Cuándo es suficiente?» Rahm ya había ganado unos 50 millones de dólares en premios del PGA Tour durante siete temporadas. Su victoria en el Abierto de Estados Unidos y sus actuaciones en la Ryder Cup le aseguraban una enorme capacidad futura de ingresos.

Bamberger escribe que el futuro profesional de Rahm es ahora incierto y que probablemente habla a diario con abogados y agentes. El autor tampoco cree que LIV Golf haya mejorado el golf profesional de competición.

Bamberger reconoce el mérito de Greg Norman por perseguir su sueño de crear un circuito mundial, una idea que llevaba unos 30 años gestándose. Sin embargo, sostiene que LIV fracasó por problemas de detalle, financiación y formato, por su incapacidad para integrarse en el ecosistema existente del golf y por su proceso de selección de jugadores.

El autor recuerda la postura de Scottie Scheffler: LIV existe porque los jugadores dijeron que sí, no porque Greg Norman los obligara. Phil Mickelson aceptó y otros lo siguieron por el dinero, al que Bamberger se refiere como petrodólares. El comisionado del PGA Tour, Jay Monahan, incluso se tomó una licencia por la presión psicológica.

Después, Bamberger vuelve a las tradiciones del golf. Describe las raíces del juego como escocesas, calvinistas, modestas y austeras, y considera que las reglas buscan garantizar un trato igual para todos los jugadores. Como contraste con la búsqueda de riqueza, recuerda a Jack Grout, instructor de toda la vida de Jack Nicklaus.

En su testamento, Grout agradeció a Nicklaus y subrayó que la potencia de su golpe y su valentía eran dones que el campeón ya poseía desde el principio. Grout reconoció que trabajó intensamente con Nicklaus: revisó su postura y su agarre, insistió en un swing potente, controló su ritmo, le ajustó el equipo y lo apoyó. Pero no se atribuyó el mérito principal de la carrera de su alumno y calificó a Nicklaus como el mejor golfista de la historia.

«A ti, Jack Nicklaus, te doy las gracias», escribió Grout hacia el final de su testamento.

Bamberger concluye que, si una persona posee de verdad el don de la gratitud, entiende que la avaricia no es buena.

Source:golf.com

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#Jon Rahm#LIV Golf#PGA Tour#Greg Norman#Jay Monahan#Jack Nicklaus#Michael Bamberger
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