El control de distancia en el putting se complica cuando el jugador modifica a la vez la amplitud y el ritmo del movimiento. La profesional de la LPGA Kelly Brooke propone una referencia medible: relacionar la longitud del backswing del putter con la distancia al hoyo. El ejercicio apareció en Women & Golf el 10 de julio de 2026. Es una pauta de entrenamiento, no una fórmula universal para la velocidad del green.
En qué consiste la regla de una pulgada
El punto de partida de Brooke es una pulgada de backswing por cada pie de distancia. Para un putt de tres pies, se lleva la cabeza del putter unas tres pulgadas hacia atrás; para uno de seis pies, unas seis. La medida corresponde al desplazamiento de la cabeza del palo desde la bola, no a la separación de los pies ni a la posición de las manos.
Son referencias iniciales para practicar. La distancia que recorre la bola también depende de la velocidad y la pendiente del green, el estado de la superficie, el tempo y la forma de atravesar el impacto. Un backswing idéntico no tiene por qué producir el mismo resultado en campos distintos.
Cómo practicar
Busca una zona relativamente plana del green de prácticas. Coloca una regla junto a la línea prevista, sin obstaculizar la bola ni el palo, y trabaja a distancias aproximadas de tres y seis pies. Realiza putts tranquilos usando la regla para comprobar la amplitud, sin perseguir inmediatamente el embocar. Brooke recomienda un acompañamiento después del impacto de longitud al menos igual a la del backswing, o algo mayor.
Haz cinco putts desde cada distancia y observa dónde se detienen: ¿se quedan cortos, pasan de largo o terminan cerca del objetivo? Evita compensar con un golpe brusco de muñecas. Ajusta la amplitud y repite manteniendo un ritmo parecido.
Lo que realmente importa
El objetivo es construir tu propia escala de sensaciones y no prometer un porcentaje de aciertos. Si los putts de seis pies terminan sistemáticamente largos, quizá esa amplitud resulte excesiva para tu movimiento en ese green. La pendiente y la rapidez de la superficie obligan a adaptar la referencia; en un putt cuesta abajo la distancia geométrica no equivale a la sensación de fuerza necesaria.
Distingue dirección inicial y control de distancia: la regla ayuda a medir el backswing, pero no corrige por sí sola la orientación de la cara del putter ni la lectura de la caída. Ajusta el ejercicio a las condiciones reales antes de trasladarlo al recorrido.




