
El buen equilibrio no significa quedarse inmóvil
En un swing de golf el cuerpo gira, cambia su apoyo sobre los pies y acelera el palo. Por eso «no te muevas» no es una instrucción universal adecuada. Una revisión sistemática de 42 estudios, realizada por Helen Norris, Cleveland T. Barnett, Paul J. Felton y Charlotte Apps, aparece en el número de octubre de 2026 de International Journal of Sports Science & Coaching. El trabajo se publicó por primera vez en línea el 21 de julio de 2026: octubre corresponde al número de la revista.
Los autores investigaron cómo se mide el equilibrio dinámico y qué relación tienen esas mediciones con el rendimiento. Detectar diferencias entre jugadores de distintos niveles no equivale a demostrar que modificar voluntariamente una medida vaya a mejorar sus golpes.
Centro de masas y centro de presiones
El centro de masas (CoM) es una representación de la distribución de la masa corporal; puede estimarse con captura de movimiento. El centro de presiones (CoP) señala dónde actúa la resultante de la presión sobre la superficie, y se mide mediante plataformas de fuerzas o sensores bajo los pies.
El CoP puede desplazarse mientras el jugador mantiene el control del movimiento. Ese desplazamiento no tiene por qué ser una pérdida de equilibrio. Tampoco un desplazamiento pequeño garantiza un swing correcto o un golpe preciso.
Entre los 42 estudios, seis se centraron en el CoM, 27 en fuerzas o presiones plantares y nueve estudiaron conjuntamente CoM y CoP. Analizar ambos puede ofrecer una descripción más completa, pero la relación de esas medidas combinadas con el rendimiento sigue sin estar clara.
Qué indican realmente los resultados
En varios estudios, las medidas laterales de desplazamiento, amplitud y velocidad del CoP durante el swing completo se correlacionaron con la velocidad de la cabeza del palo. Una correlación no indica que haya que desplazar la presión hacia un pie antes o con más fuerza, ni establece un patrón perfecto para todos.
La separación y el ángulo entre el CoM y el CoP también pueden ayudar a distinguir niveles de habilidad. Sin embargo, los autores no identificaron una relación consolidada entre estas medidas y variables de rendimiento. No resulta riguroso transformar un gráfico de presión en una receta universal de enseñanza.
Cómo utilizarlo en los entrenamientos
Una opción prudente es observar conjuntamente el contacto, el vuelo de la bola y el control corporal. Comprueba si puedes terminar el swing con estabilidad, por dónde sale la bola y cuánto varía el contacto entre golpes. La sensación de peso en un pie no equivale a una medición objetiva, y el vídeo del móvil no mide directamente el CoP.
Evita bloquear las rodillas, impedir la rotación de la cadera o fijar artificialmente los pies para «ganar equilibrio». Si entrenas con sensores de presión, interpreta sus datos con un profesional y en función del palo, la condición física y el golpe buscado.
Práctica opcional GOLFTWITT: 12 golpes para observar
Esta propuesta es un ejercicio editorial de autoobservación. No es un protocolo de entrenamiento cuya eficacia haya sido demostrada por la revisión.
- Calienta en una zona segura, elige un hierro cómodo y un objetivo definido. No necesitas buscar la máxima velocidad.
- Ejecuta cuatro golpes normales y registra el contacto, la dirección inicial y la sensación de control al finalizar.
- Antes de cada uno de los cuatro golpes siguientes, haz un swing de práctica suave sin bola. No fuerces la presión hacia ningún pie; después golpea normalmente.
- Juega otros cuatro golpes sin ensayo previo y compara los tres grupos. Busca tendencias repetidas, no un único golpe espectacular.
Que no haya diferencias también es un resultado. El ejercicio no garantiza más distancia, precisión ni prevención de lesiones. Si quieres comparar mejor, repítelo otro día. Detén la práctica si hay dolor, mareo o inestabilidad.
Lo que la revisión no demuestra
Se trata de una síntesis de estudios con métodos diversos, no de un ensayo controlado que pruebe un nuevo programa para el equilibrio. Las asociaciones observadas no demuestran causalidad y no permiten afirmar que un ejercicio concreto reduzca el hándicap o aumente la velocidad para cualquier golfista.
La conclusión práctica es sencilla: equilibrio en el golf significa movimiento controlado, no inmovilidad. Observa tus propios resultados y consulta los cambios técnicos con un entrenador.
Fuente científica: Norris H., Barnett C. T., Felton P. J., Apps C. (2026), A systematic review of dynamic balance within golf, International Journal of Sports Science & Coaching, 21(5), 3533–3553. Primera publicación en línea: 21/07/2026; número: octubre de 2026. DOI: https://doi.org/10.1177/17479541261468314.
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