Ocho semanas de entrenamiento y una pregunta sobre las pruebas
El putting exige controlar la dirección inicial y la velocidad de la bola. En una situación competitiva también intervienen los nervios, las expectativas y la valoración de cada golpe. ¿Puede el neurofeedback, un entrenamiento que devuelve información sobre determinados indicadores de actividad cerebral, ayudar a gestionar esa presión? Un ensayo exploratorio y aleatorizado publicado en NeuroSci el 3 de octubre de 2026 aporta una respuesta prudente: no se detectó una ventaja psicológica estadísticamente respaldada del programa evaluado.
El trabajo lleva la firma de Eugenio Lizama, Bastian Carcamo-Herrera, Gonzalo Lopez, Carolina Pereira y Miguel-Angel Serrano. Se titula Psychological Outcomes Following Slow Cortical Potential Neurofeedback in Competitive Golfers: An Exploratory Randomized Trial. Analiza resultados psicológicos de una cohorte estudiada anteriormente; no se trata de otros 42 participantes independientes.
Diseño del estudio
Los investigadores asignaron al azar a 42 golfistas de competición, 21 por grupo. El grupo de intervención completó ocho semanas de neurofeedback de potenciales corticales lentos (SCP). El segundo grupo quedó en lista de espera y no realizó ese entrenamiento durante el periodo de comparación.
Los participantes realizaron una competición simulada de putting antes y después. Se evaluaron ansiedad relacionada con la competición, confianza, autoeficacia, carga de trabajo percibida y atribuciones sobre las causas de sus resultados. Son variables psicológicas: no deben confundirse con la precisión del putt, los golpes ganados ni el resultado de una vuelta en un campo real.
El resultado esencial
En las comparaciones directas de los cambios entre ambos grupos, ningún resultado psicológico alcanzó significación estadística. Los valores sin ajustar fueron p ≥ 0,24 y, después de corregir las comparaciones múltiples, p ≥ 0,96. En esta muestra, el estudio no respaldó que el programa provocara una evolución psicológica diferente de la del grupo de espera.
Se observaron algunos cambios dentro del grupo entrenado, por ejemplo en mediciones exploratorias de ansiedad y de atribución de los resultados a la suerte. Pero una diferencia entre «antes» y «después» en un solo grupo no demuestra que el entrenamiento la causara: algunos indicadores del grupo de control evolucionaron de forma parecida.
Tras la revisión científica, los autores revisaron sus análisis y retiraron interpretaciones que atribuían al programa una mejora demostrada del control de la ansiedad o de la confianza. La precisión al explicar un resultado negativo importa tanto como una cifra positiva.
Qué no puede concluirse
La ausencia de diferencias estadísticamente significativas no equivale a demostrar que el neurofeedback nunca funcione. Es una investigación exploratoria, con una muestra reducida y una lista de espera como comparación, no un programa alternativo activo. Tampoco permite extender las conclusiones sin más a todos los niveles de hándicap, a menores o a competiciones de máxima presión.
Además, este artículo investiga resultados psicológicos. No demuestra mejoras de mecánica, reducción de golpes o mayor probabilidad de embocar un putt.
Una práctica de observación sin promesas
En el green de prácticas, conviene separar línea de salida, control de distancia y atención previa al golpe. Puede organizarse una sesión de observación de 24 putts desde tres distancias, por ejemplo 1, 2 y 3 metros, sobre una zona relativamente plana.
Antes de doce putts, utilice su rutina habitual. Antes de los otros doce, aplique una secuencia sencilla y constante: leer la línea inicial, mirar una vez el objetivo y ejecutar el golpe. Alterne ambas condiciones y reparta las distancias de manera equilibrada. Registre los putts embocados, el lado de los fallos y la distancia aproximada del siguiente putt. Observe también si una rutina resulta más clara o más distraída, sin convertir una sensación en una prueba científica.
Se trata de un ejercicio editorial de observación, no de una intervención probada por el ensayo ni de una terapia. Una serie de 24 putts no identifica relaciones causales: influyen la lectura del green, el aprendizaje, el azar y el cansancio. Si la presión afecta de forma persistente al juego, puede comentar su preparación con un entrenador cualificado.
La conclusión útil
Sentirse mejor después de probar algo no basta para saber que ese «algo» produjo la mejora. La evidencia exige comparar grupos y medir exactamente el resultado que se promete. Para el golfista, lo razonable es registrar la línea, la velocidad y el resultado de sus putts, mantener expectativas realistas y desconfiar de cualquier garantía de transformación inmediata.
Fuente científica: Lizama E. y colaboradores, NeuroSci, 3 de octubre de 2026, 7(5), 109. DOI: https://doi.org/10.3390/neurosci7050109. Este análisis estudia los mismos 42 participantes descritos en publicaciones relacionadas.




