Crookwell Golf Club, en Nueva Gales del Sur (Australia), prepara una celebración de su centenario para el 28 de noviembre de 2026. El club cumplió realmente cien años el 21 de mayo de 2025: el acto anunciado es una conmemoración posterior y no la inauguración de un campo nuevo. Golf NSW publicó la noticia el 29 de octubre.
Dieciocho hoyos de juego, pero nueve greens
Fundado en 1925 sobre terrenos de un carnicero local, el club se trasladó en 1931. En aquella época se jugaba sobre greens de arena. La remodelación de los años sesenta incorporó superficies de césped y, en los ochenta, se añadieron tees para permitir una vuelta de dieciocho hoyos con nueve greens físicos y dieciocho zonas de salida. La propia web del club confirma este diseño: no se trata de dieciocho greens diferentes.
La sequía que puso a prueba al club
En enero de 1983 se secó la presa principal. Según Golf NSW, socios voluntarios y trabajadores municipales transportaron unas 18.000 galones de agua por semana desde una distancia de 22 kilómetros, mientras ampliaban la reserva. Desde los años noventa, gran parte del mantenimiento de fairways, greens e instalaciones sigue dependiendo de los socios.
Las ayudas comunitarias recientes han financiado buggies accesibles, nuevas segadoras y un cobertizo para maquinaria. Son mejoras de infraestructura y mantenimiento; no deben presentarse como una reconstrucción integral del campo.
Acceso para visitantes y una tradición compartida
Crookwell se presenta como un club abierto a visitantes. Se puede jugar fuera de las competiciones incluso cuando la casa club está cerrada, abonando la tarifa mediante una caja de confianza junto a la primera salida. Las competiciones sabatinas, el golf juvenil y la trayectoria de sus socias también forman parte de su historia. Golf NSW destaca a la campeona Jess Beattie por su prolongada contribución deportiva y organizativa.
Para el 28 de noviembre de 2026 están previstos un torneo en modalidad Ambrose y un encuentro de varias generaciones de socios. Son actos anunciados, todavía no celebrados. Crookwell demuestra que el futuro del golf local depende tanto de la accesibilidad y los voluntarios como de las inversiones materiales.




