Taylor Moore llegó al Butterfield Bermuda Championship con una tarea que iba más allá de sumar puntos en el otoño del PGA TOUR. Tras perderse varias pruebas por una lesión, necesitaba recuperar sensaciones y comprobar cómo respondía su juego bajo presión. El sábado 24 de octubre de 2026 firmó 66 golpes, cinco bajo par y sin bogeys, en la tercera vuelta de Port Royal Golf Course. En sus declaraciones oficiales posteriores explicó una estrategia basada en controlar la trayectoria y minimizar las consecuencias de los errores.
Golpear bajo cuando aumenta el viento
Moore señaló que el viento del sábado fue considerablemente más fuerte que el de las dos primeras jornadas. Para limitar las desviaciones procuró lanzar la bola lo más baja posible y escoger zonas seguras incluso cuando el golpe no saliera perfecto. Su experiencia de infancia en Oklahoma, donde jugar con viento es habitual, le ofreció una referencia útil.
La clave no consistía en atacar todos los objetivos. En un recorrido abierto al mar, una decisión conservadora puede dejar una recuperación sencilla, mientras que un golpe excesivamente ambicioso expone al jugador a un problema mayor. La entrevista permite entender la diferencia entre jugar a la defensiva y elegir riesgos de manera inteligente.
Los pares que sostuvieron el resultado
El estadounidense destacó el par salvado en el hoyo 13, un par tres, y otro rescate importante en el 14. También embocó varios putts de aproximadamente cinco pies en los últimos hoyos. Consideró que el juego sobre el green fue posiblemente la parte más difícil del día: el viento complica la postura, el tacto y la lectura incluso cuando la bola ya no está en el aire.
El entrevistador citó un cambio llamativo en strokes gained putting: del puesto 67 en la vuelta anterior al primero en la tercera ronda. Son datos de jornadas individuales y no deben confundirse con la clasificación global del torneo. Más allá de las estadísticas, salvar dos pares consecutivos permitió a Moore conservar la inercia y llegar a los últimos hoyos sin un bogey en la tarjeta.
Regresar después de cuatro torneos perdidos
Moore contó que se había perdido las cuatro pruebas finales de la temporada regular y que pasó buena parte del descanso posterior lesionado. Por eso los primeros torneos otoñales habían servido para recuperar el ritmo, descubrir dónde estaba su juego y eliminar la falta de competición. No precisó el diagnóstico de la lesión en esta entrevista, por lo que no corresponde atribuirle un problema médico concreto.
Con vueltas de 65, 68 y 66 golpes sumó 14 bajo par y acabó tercero empatado con Corey Conners y Ben Silverman. El mal tiempo impidió disputar la cuarta ronda y el torneo quedó reducido a 54 hoyos. Austin Smotherman y Seamus Power terminaron con 16 bajo par y disputaron el lunes 26 de octubre un desempate que ganó Smotherman. Moore no participó en ese playoff; su tercera posición se decidió con los tres recorridos completados.
La lectura deportiva
La recuperación de un jugador no se mide exclusivamente por la distancia de sus golpes ni por la cantidad de birdies. En Bermudas, Moore mostró señales de confianza a través de la selección de objetivos, el control de la altura de la bola y la capacidad de salvar pares en momentos incómodos. Este tercer puesto compartido no permite afirmar que una lesión esté completamente superada, pero sí aporta resultados concretos a la sensación de mejora expresada por el golfista.
Fuente: declaraciones oficiales de Taylor Moore tras la tercera vuelta, 24 de octubre de 2026; resultados contrastados con el PGA TOUR tras el 26 de octubre. Imagen: fotografía auténtica de archivo de un campo de golf en Bermudas, Daniel T / Pexels, tomada el 3 de noviembre de 2023. No muestra a Moore ni al campeonato de 2026; tampoco está confirmado que el campo retratado sea Port Royal.




