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El club de campo más improbable está en un refugio para personas sin hogar

En Niagara Gospel Mission, en Niagara Falls, el golf ayuda a sus residentes a reconstruir la comunidad, encontrar paz y dar el siguiente paso.

Nick Piastowski·9 Oct 2026·6 min
El club de campo más improbable está en un refugio para personas sin hogar
Image from: golf.com
Key points
  • Nunca cierras los ojos del todo».\n\nAsí describió la noche del altercado un residente de 70 años llamado Tom, que vive en el refugio Niagara Gospel Mission, en el oeste del estado de Nueva York.
  • El periodista de GOLF.com Nick Piastowski pasó una semana en el refugio, haciendo cola para desayunar, comer y cenar, asistiendo a clases y durmiendo en una habitación sofocante del tercer piso.
  • Cooper, antiguo francotirador del Ejército, se interesó seriamente por el golf gracias al programa PGA HOPE para veteranos.
  • Después se preguntó si el juego podría formar parte de la rehabilitación en el refugio.\n\nLas sesiones las dirige el profesional de la enseñanza Frank Garcia, que trabaja por su cuenta porque cree en el programa.

«Esto es estar sin hogar, Tom. Nunca cierras los ojos del todo».\n\nAsí describió la noche del altercado un residente de 70 años llamado Tom, que vive en el refugio Niagara Gospel Mission, en el oeste del estado de Nueva York. El periodista de GOLF.com Nick Piastowski pasó una semana en el refugio, haciendo cola para desayunar, comer y cenar, asistiendo a clases y durmiendo en una habitación sofocante del tercer piso. Quería comprender la vida de las personas que estaban allí y encontró una fuente de apoyo inesperada: el golf.\n\n«En Niagara Gospel Mission puedes pasar de una casa de crack a un club de campo», afirma el director ejecutivo de la misión, John Cooper. De esa idea nació el Niagara Gospel Country Club, un programa que comenzó en el gimnasio del refugio hace algo más de un año.\n\nAl principio, muchos residentes consideraban que el golf era «un deporte para ricos» y nunca habían sostenido un palo. Cooper, antiguo francotirador del Ejército, se interesó seriamente por el golf gracias al programa PGA HOPE para veteranos. Después se preguntó si el juego podría formar parte de la rehabilitación en el refugio.\n\nLas sesiones las dirige el profesional de la enseñanza Frank Garcia, que trabaja por su cuenta porque cree en el programa. Ayuda a los residentes a coordinar hombros, caderas y movimientos del cuerpo, y organiza entrenamientos y vueltas de nueve hoyos en Hyde Park y Audubon. Los palos y las bolas son donados.\n\nPara los participantes, el golf se ha convertido en una manera de controlar sus pensamientos y seguir avanzando. Paul, que antes de llegar al refugio vivía en un coche de alquiler y en una ocasión durmió en un Mercedes dentro de un aparcamiento de varias plantas, ahora dirige el grupo de rehabilitación de larga duración de Niagara Gospel. Durante una vuelta, en el hoyo 8, un par 5, pegó la salida unos 250 yardas por el centro de la calle y después envió el segundo golpe casi igual de lejos, dejando la bola cerca del green.\n\n«Rezaré para que mi próximo golpe sea mi mejor golpe», dice Paul. Su principio es sencillo: no quedarse atrapado en el hoyo anterior ni en el pasado. «Ojalá hubiera aplicado eso a mi vida hace años. Pero puedo hacerlo hoy», dijo al relacionar la idea con la pelea ocurrida fuera del refugio.\n\nOtro residente, Doug, trabaja como jefe de cocina. Ya jugaba al golf antes de llegar a la misión: su padre le enseñó y le fabricó los palos. Tras perder el trabajo y el contacto con su familia, Doug llegó a Niagara Gospel. Ahora dice que el campo es un lugar «para aclarar la mente» y «seguir avanzando».\n\nTom se convirtió en el primer presidente del club y ganó el Mission Masters inaugural, el primer «major» del refugio. Celebrado en marzo en la cúpula de golf Paddock, el torneo incluyó golpes de pitch, golpes alrededor del green, golpes a objetivos y putts en un campo de minigolf. Tom ganó por un golpe. En mayo fue nombrado primer presidente del Niagara Gospel Country Club. Los miembros visten americanas deportivas azules y son incorporados al club durante una ceremonia en una sala reservada para ellos.\n\nTom ha pasado décadas viviendo en la calle. Contó que una vez se despertó en un campo, que dormía en coches y casas abandonados y que a veces se desplomaba en bancos. Hace seis años caminó hasta Niagara Gospel con un carrito de compras que llevaba ropa, una linterna, pilas, un ordenador y varios CD. Ahora trabaja en la recepción y en la sala de donaciones del refugio.\n\nAl día siguiente de la pelea, Tom jugó un scramble en formato de mejor bola junto al donante del refugio Yogi Schiller, antiguo empresario y miembro del prestigioso Oak Hill Country Club de Rochester. Utilizaron algunos golpes de Tom y otros de Yogi, y el putt de Schiller en el último hoyo produjo un birdie para su grupo. «Estaban juntos», dijo Schiller.\n\nOtro residente, Renard, sobrevivió a las bandas callejeras, un disparo, un grave accidente de coche y la muerte de su hijo. El año pasado tomó un autobús Greyhound hasta Niagara Falls después de buscar en su teléfono refugios de rehabilitación para personas sin hogar. Ahora supervisa una planta del refugio y asegura que el golf lo cambió. «Le dije a Frank que soy jugador de fútbol americano, y él me convirtió en golfista. Pero cambió muchas cosas en mí. La paz, toda la atmósfera del golf, es maravillosa», dijo Renard.\n\nAmanda Aykanian, investigadora de los servicios para personas sin hogar en la Universidad de Buffalo, afirma que cuanto más tiempo permanece una persona sin hogar, más difícil resulta salir de esa situación. Cooper no considera que el golf sea una solución universal, pero cree que el juego ofrece a los residentes comunidad, nuevas oportunidades y la posibilidad de sentirse parte de un grupo.\n\nFinalmente, Renard convenció al periodista para que golpeara unas bolas en el campo de prácticas. Tras el primer drive de Piastowski, Renard detectó de inmediato el problema: sus caderas no rotaban correctamente. En Niagara Gospel Country Club el golf лишь una pequeña parte de la vida de sus miembros, pero para algunos se ha convertido en un lugar donde dar el siguiente golpe, el siguiente paso y dejar atrás aquello que los llevó al refugio.

Source:golf.com

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#Niagara Gospel Country Club#Niagara Gospel Mission#golf#iniciativas sociales#personas sin hogar#Niagara Falls
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