El regreso de Matt Fitzpatrick a las victorias tiene una explicación menos vistosa que los trofeos: volver a confiar en el vuelo de sus golpes con los hierros. En una entrevista exclusiva publicada por Golf Monthly el 6 de octubre de 2026, el campeón del US Open de 2022 destacó el trabajo realizado con el entrenador Mark Blackburn. Según el inglés, ahora controla mejor la dirección inicial de la bola, la forma de la trayectoria y la distancia, tres aspectos esenciales para generar oportunidades de birdie.
Del descenso en el ranking a la reconstrucción técnica
En mayo de 2025, Fitzpatrick llegó al puesto 85 del ranking mundial, su posición más baja en casi diez años. Atravesaba una etapa de cambios: había terminado su colaboración con el caddie Billy Foster y sustituyó a su entrenador Mike Walker por Blackburn. El jugador recordó la dificultad de reconocer que su nivel estaba lejos del que ya había demostrado en el pasado.
La mejora apareció gradualmente. En 2025 logró puestos entre los diez primeros en el PGA Championship y The Open y cerró la temporada ganando el DP World Tour Championship. Estos resultados respaldaron la evolución de su juego, aunque no permiten afirmar que cambiar de entrenador sea, por sí solo, una garantía de éxito. El propio Fitzpatrick pone el acento en recuperar una base técnica que pueda repetir bajo presión.
Tres variables decisivas con los hierros
Su principal avance está en los golpes con hierros. Controlar la línea inicial, o start line, permite anticipar desde dónde comienza el vuelo de la bola. Dominar también su curvatura ayuda a seleccionar la zona adecuada del green sin depender de correcciones improvisadas. La tercera variable es la distancia: no basta con alcanzar el green si la bola termina demasiado lejos de la bandera.
Cuando esas tres variables se vuelven más estables, aumentan las posibilidades de dejar un putt razonable para birdie. El putting puede convertir esas oportunidades, pero necesita que los golpes de aproximación las produzcan. Fitzpatrick explicó esa relación entre hierros, distancia y rendimiento en los greens sin presentarla como una receta universal.
Análisis de GOLFTWITT. Una bola puede salir en la dirección deseada y terminar larga; también puede recorrer la distancia perfecta y desviarse lateralmente. Por ello, evaluar únicamente si se alcanza el green oculta información importante. Medir la dirección inicial, la curvatura y el punto de caída ofrece una imagen más precisa de la calidad de la aproximación. Esta lectura técnica es un análisis editorial, no una cita adicional del jugador.
Títulos individuales y una victoria familiar
En 2026, Fitzpatrick ganó el Valspar Championship y superó a Scottie Scheffler en un playoff del RBC Heritage. Después compartió una victoria especial con su hermano menor Alex en el Zurich Classic of New Orleans. La pareja tuvo que trabajar mucho en los últimos hoyos, y el triunfo permitió a Alex obtener su tarjeta del PGA Tour.
Matt describió ese logro como especialmente emotivo. También contempló la posibilidad de coincidir con su hermano en una futura selección europea para la Ryder Cup. Se trata de una aspiración: no significa que exista una convocatoria confirmada para 2027.
La ambición de conquistar otro major
Aunque ya ganó el US Open en 2022, Fitzpatrick desea sumar al menos otro major y alcanzar el número uno del mundo. Considera que los grandes campeonatos tienen un peso especial al valorar las trayectorias históricas. Al mismo tiempo, reconoce que sus logros actuales ya le permitirían recordar su carrera con satisfacción.
Para el aficionado, el mensaje útil no es copiar sin más el swing de un profesional. Es practicar los hierros con objetivos observables: comprobar la dirección de salida, la trayectoria prevista y el control de distancia. La historia de Fitzpatrick muestra cómo una mejora técnica concreta puede fortalecer la confianza, multiplicar las oportunidades de birdie y cambiar el modo de afrontar cada hoyo.




