El lugar donde cae la bola no es donde acaba
Un pitch puede aterrizar en el punto previsto y, aun así, rodar lejos del hoyo. La posición final depende del vuelo y de factores posteriores al primer bote: pendiente, firmeza, humedad y efecto. Si solo observamos dónde se detiene, es difícil saber qué parte del golpe hemos repetido.
El 23 de octubre de 2026, Women & Golf publicó una breve lección de Kelley Brooke, profesional de la LPGA, sobre la preparación y la técnica de los pitches más largos. La presentación recomienda revisar la colocación inicial y entrenar con un punto de aterrizaje claro. No ofrece datos experimentales ni medidas obligatorias para todos. La rutina de abajo es una propuesta editorial original de GOLFTWITT; no se atribuye a Brooke ni se presenta como un método probado.
Dos distancias distintas
En cada golpe conviene separar la distancia hasta el primer contacto con el suelo (carry) de la distancia total hasta que se para la bola. Ambas son útiles, pero describen aspectos diferentes. Elige un lugar visible para el primer bote antes de colocarte.
Empieza con un wedge conocido y bolas del mismo tipo. Mantén condiciones similares cuando sea posible. Cambiar a la vez palo, agarre, postura y amplitud del swing impide interpretar qué ocurrió. El viento variable o el césped mojado también influyen en el resultado.
Prueba editorial de 24 bolas
Escoge tres objetivos de aterrizaje seguros y alcanzables, por ejemplo a 12, 20 y 28 metros; ajusta esas cifras a tu nivel y a la zona disponible. Marca cada objetivo. Tras ensayar algunos movimientos sin bola, alterna un pitch cercano, uno intermedio y uno largo. Repite la secuencia cuatro veces, para completar las primeras 12 bolas.
Antes de continuar, revisa únicamente la colocación, la posición de la bola y el objetivo. Evita modificar toda la técnica a mitad de la prueba. Haz otras cuatro secuencias iguales: habrás golpeado ocho bolas hacia cada distancia, 24 en total.
Anota para cada intento la distancia prevista, el lugar aproximado del primer bote y si se desvía claramente a izquierda o derecha. Un observador o una grabación lateral segura pueden ayudar. Si no ves el primer bote, escribe «sin medir»: no sustituyas ese dato por el lugar donde acaba. Puedes añadir una impresión de contacto limpio, pesado o fino.
Interpretar sin exagerar
Define antes una zona aceptable, por ejemplo dos metros alrededor de cada objetivo. Cuenta los aterrizajes dentro de ella y compara los cuatro primeros con los cuatro últimos en cada distancia. Una serie final mejor no demuestra que hayas corregido la técnica: la muestra es pequeña, no hay grupo de control y la variación natural o la familiaridad con el ejercicio pueden influir.
Si se repite un error de distancia, anótalo y compruébalo otro día o con un entrenador cualificado. No deduzcas automáticamente que la causa es la muñeca, el reparto del peso o un palo determinado.
Alcance y límites
La publicación recoge orientaciones de una entrenadora profesional, no un ensayo científico controlado. Esta prueba editorial no está validada y no garantiza menos golpes, más spin ni una reducción del hándicap. Practica solo si el área de vuelo y caída está despejada.
Fuente: Women & Golf, «How to Control Distance When Pitching», LPGA Professionals / Kelley Brooke, 23 de octubre de 2026. https://womenandgolf.com/instruction/pitching-distance-control/
Foto: Imagen de archivo de Jake Oldham con un pitching wedge en un torneo de 2010; no corresponde a la lección de Kelley Brooke. Fotografía: Cpl. Joseph Cabrera / U.S. Marine Corps, Wikimedia Commons; obra del Gobierno federal de EE. UU. realizada en servicio oficial, de dominio público en Estados Unidos. https://commons.wikimedia.org/wiki/File:USMC-100519-M-4046C-001.jpg




