Tres claves del driver de Greg Norman y por qué no conviene copiarlas sin más
El 27 de octubre de 2026, GOLF.com recuperó una lección de Greg Norman publicada originalmente en el número de octubre de 1995 de GOLF Magazine. Conviene distinguir las fechas: no se trata de un nuevo estudio de biomecánica ni de una clase reciente, sino de una revisión editorial de los cambios personales que Norman describió tras perder regularidad con el driver.
Norman explicó que, después de una temporada difícil en 1991, empezó a trabajar con Butch Harmon. Detectaron una postura de pies demasiado estrecha para él, un swing excesivamente largo y vertical y un desplazamiento lateral de caderas que perjudicaba su control. La solución que relató tenía tres elementos: grip, anchura de la postura y movimiento de caderas. Eran ajustes individuales, no una receta para todos.
1. Un grip más fuerte no significa apretar más
Norman usaba una variante personal llamada intermesh grip: el meñique de la mano atrasada se situaba entre los dedos índice y medio de la mano adelantada. Además, colocaba la mano adelantada en una orientación ligeramente más fuerte.
En golf, «grip fuerte» se refiere a la orientación de las manos en la empuñadura, no a la fuerza con la que se aprieta. Una modificación puede cambiar la orientación de la cara del palo en el impacto, la línea de salida y la curva de la bola. Puede ayudar a quien llega con la cara demasiado abierta, pero también agravar un hook si la cara ya se cierra demasiado. No es una solución universal para el slice.
Qué observar: comprueba la comodidad del agarre en la posición inicial (address) y anota tu vuelo habitual. Modifica un solo detalle cada vez; no intentes forzar un giro brusco de las muñecas durante el golpe.
2. La postura más ancha solo ayuda si permite moverse
Norman describía una posición amplia de los pies, aproximadamente la anchura de los hombros medida entre las caras internas de los talones. En su caso, esa base contribuyó a limitar el balanceo lateral, acortar un backswing excesivo y facilitar el giro de caderas.
Una postura demasiado estrecha puede dificultar el equilibrio; una exageradamente ancha puede limitar la rotación y el traslado de presión hacia el pie adelantado. La anchura útil depende de cada jugador, del palo y del tipo de golpe. Copiar la silueta de un profesional no equivale a una evaluación personalizada.
Qué observar: ensaya swings lentos sin bola con tu postura habitual y después con una ligeramente más ancha. Compara equilibrio y libertad de giro. No uses un único drive largo como prueba de mejora.
3. Desplazar presión hacia delante no es lo mismo que girar las caderas con violencia
La tercera idea de Norman consistía en reducir el deslizamiento lateral excesivo y coordinar mejor el giro. La lección de 1995 mencionaba un ensayo de rotación sosteniendo una pelota: una sensación de entrenamiento, no un protocolo científicamente validado.
Durante el downswing, el traslado de presión hacia el pie adelantado y la rotación de pelvis pueden producirse conjuntamente. «Girar» no significa hacer rotar las caderas con violencia sin desplazamiento alguno. La movilidad y el patrón de cada jugador importan; ante dolor o limitaciones físicas, es prudente consultar a un profesional cualificado.
Qué observar: comienza con giros cómodos sin palo, sin lanzar objetos pesados. Después comprueba si puedes acabar un swing suave manteniendo el equilibrio.
Prueba editorial de 24 drives en el campo de prácticas
Este es un ejercicio comparativo, no un método con eficacia demostrada científicamente. Elige un solo ajuste, por ejemplo una variación pequeña de la anchura de los pies. Si modificas simultáneamente grip, postura y caderas, será difícil interpretar los resultados.
- Golpes 1–6: referencia. Registra línea inicial, curvatura (draw o fade), distancia de vuelo o carry y desviación lateral.
- Golpes 7–12: un cambio. Realiza algunos ensayos lentos y golpea con una intensidad cómoda.
- Golpes 13–18: vuelve al swing habitual. Así evitas confundir un golpe afortunado con un efecto estable.
- Golpes 19–24: repite el cambio. Compara las desviaciones habituales, no únicamente el golpe más largo.
Mantén el mismo objetivo, tipo de bola y condiciones lo más similares posible. Si dispones de monitor de lanzamiento, registra carry y dispersión; si no, anota la línea de salida y dónde cae la bola respecto al objetivo. Veinticuatro golpes son una muestra pequeña y sensible al viento: no demuestran que un cambio funcione. Sirven para orientar una conversación con tu entrenador.
La enseñanza que permanece
Lo valioso de aquella lección no es adoptar obligatoriamente el grip de Norman ni su anchura de pies, sino el proceso: identificar un error repetido, comprobar una hipótesis concreta y evaluar la tendencia de los golpes. Norman desarrolló sus cambios para su propio swing, junto a Butch Harmon.
Fuente: Zephyr Melton, GOLF.com, 27 de octubre de 2026; recuperación de la lección de Greg Norman de GOLF Magazine, octubre de 1995.




