Cuando un problema de putting no es solo una cuestión técnica
En golf, el término yips describe sacudidas involuntarias, temblores o interrupciones repentinas del movimiento durante un putt. Es fácil atribuirlos al nerviosismo o a un error de ejecución. Sin embargo, un estudio publicado el 26 de octubre de 2026 en Movement Disorders Clinical Practice analiza cómo interpretan estos movimientos los neurólogos especializados. El trabajo no afirma que fallar un putt signifique tener una enfermedad neurológica.
Cómo se realizó el estudio
Un equipo encabezado por Erik van Wensen reunió a 13 neurólogos especializados en trastornos del movimiento para revisar vídeos de 15 golfistas: diez con yips y cinco sin ellos. Las grabaciones mostraban los movimientos de las muñecas durante el putting en tres condiciones: con las dos manos, solo con la derecha y solo con la izquierda.
Los especialistas evaluaron si había signos de un trastorno del movimiento y cómo describirlos. Conviene subrayarlo: fue un estudio con una muestra pequeña y seleccionada, basado en vídeos. No fue un reconocimiento clínico completo ni una prueba que el jugador pueda utilizar para diagnosticarse.
Qué observaron los expertos
La exactitud global de clasificación fue de 0,84 (intervalo de confianza del 95%: 0,71–0,92). El acuerdo entre observadores resultó significativo, aunque no perfecto: el coeficiente Gwet AC1 fue de 0,56 para identificar un trastorno del movimiento. La descripción más frecuente fue la de distonía, con un acuerdo Gwet AC1 de 0,57.
La distonía es un trastorno neurológico caracterizado por contracciones o movimientos musculares involuntarios. A veces aparece al realizar una tarea concreta. Según los autores, los movimientos estudiados eran, en su mayoría, compatibles con ese patrón. Pero 0,84 no significa que el 84% de los golfistas que fallan putts padezcan distonía. Tampoco permite diagnosticar a una persona a partir de una grabación casera.
Qué puede observar un golfista en el green
Cuando el problema es fallar repetidamente la línea o la distancia, primero conviene revisar con un profesional aspectos habituales del putting: dirección inicial de la bola, orientación de la cara del putter en el impacto, contacto centrado, control de velocidad y lectura del green. Un error técnico, la ansiedad competitiva y un movimiento verdaderamente involuntario no son lo mismo, aunque a veces se parezcan.
Si se percibe una sacudida inesperada, una breve grabación de putts normales desde un ángulo que permita ver las manos y la cabeza del putter puede facilitar la conversación con un entrenador o un profesional sanitario. Es útil anotar cuándo aparece el movimiento, sin forzarlo ni repetir golpes hasta provocar molestias. Aunque el estudio incluyó golpes con una mano, hacer esa comparación en casa no constituye una prueba diagnóstica: incluso los jugadores sin problemas neurológicos pueden ejecutar de manera muy diferente con cada mano.
Qué hacer si el movimiento involuntario se repite
No conviene bloquear las muñecas a la fuerza ni cambiar constantemente el grip suponiendo que ya conocemos la causa. Un entrenador puede revisar la ejecución. Si las sacudidas, el temblor o la pérdida de control involuntaria persisten y afectan al juego, se pueden comentar con un médico, que valorará si procede consultar a un neurólogo especializado en trastornos del movimiento.
Un mal día en el green no equivale a un problema de salud. La clave es diferenciar un resultado frustrante de un movimiento involuntario repetido que merece atención específica.
Qué no demuestra esta investigación
Participaron únicamente 15 golfistas y la evaluación se hizo con vídeos. El estudio no comparó tratamientos, no comprobó la eficacia de un grip o un ejercicio y no midió una mejora de resultados en competición. Materiales anteriores de Mayo Clinic también señalan que los yips pueden tener componentes neurológicos en algunos casos y no neurológicos en otros.
Conclusión: para los fallos habituales, entrenar el putting con criterio sigue siendo útil; para los movimientos involuntarios persistentes, es preferible una valoración adecuada a un diagnóstico improvisado.
Fuente principal: van Wensen E. y colaboradores, The Phenomenology of the Golfers' Yips, a Video-Panel Study, Movement Disorders Clinical Practice, publicación en línea del 26/10/2026, DOI: https://doi.org/10.1002/mdc3.70867. Contexto adicional: Mayo Clinic News Network, 05/02/2026.




